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Manuel Piar, entre el estigma de la insubordinación y la bendición del genio milita


Es considerado como uno de los más grandes héroes militares de la gesta libertadora, aunque también uno de los más polémicos por sus actuaciones en el plano político y sus roces con la autoridad.

Nacido en Curazao, su verdadero nombre fue Manuel María Francisco Piar Gómez, según consta en los registros del 28 de abril de 1774 de la Iglesia Santa Ana, donde fue bautizado dos días después de su nacimiento.

Fue uno de los tres hijos del Capitán de Marina español Fernando Piar Lottyn y su concubina curazoleña Isabel Gómez.

La herencia marinera de su padre y sus ansias de conocer el mundo lo llevaron a unirse desde muy joven a la causa libertadora y se asegura que acompañó al Generalísimo Francisco de Miranda en la expedición a Coro de 1806, en la que fueron derrotados.

En 1810, Piar recibe la misión de llevar desde Cumaná a Caracas el Acta de Adhesión al movimiento del 19 de Abril.

En 1811, mientras cumplía servicio en Puerto Cabello, recibe el rango de Alférez de Fragata y un año después es ascendido a Capitán.

En esta etapa de su vida acompañó a Francisco de Miranda en algunas de sus expediciones y al caer la República, escapó a Oriente para participar luego en la batalla de Chacachacare, parte del alzamiento contra el gobierno del español Domingo Valverde y en la que acompañó al prócer Santiago Mariño.

Manuel Piar se distinguió por lograr numerosas victorias militares en situación de desventaja númérica, aplicando estrategias poco convencionales para la época en sus numerosas batallas en sitios como Maturín, Cachipo, Barcelona, Margarita, Valencia, Puerto Cabello, los llanos, Angostura y otras ciudades.

Se enfrentó con éxito al temido José Tomás Bóves en los llanos y participó en acciones marítimas contra flotillas españolas o en el bloqueo a puertos estratégicos de occidente y oriente.

La más recordada sin embargo fue su victoria ante las fuerzas del Brigadier Francisco La Torre en la batalla del Cerro El Gallo de San Félix de 1817, que marcó la liberación de la rica provincia de Guayana y aseguró el pertrecho de alimentos, mercancías, dinero, caballos y reses para la campaña libertadora.

Este año se conmemoran el Bicentenario de la Batalla de San Félix, ocasión propicia para que el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunciara la incorporación de los restos inmortales del General Manuel Piar, prócer de la Independencia de Venezuela, al Panteón Nacional.

A Piar se le reconocen dos situaciones opuestas en su vida. Por un lado tuvo una gran capacidad militar y total honestidad en el manejo de las finanzas públicas a su cargo.

Por el otro, se involucró en grandes conflictos políticos por su ambición de cargos de gobierno y sus roces con la superioridad en cada cargo militar que tuvo, incluyendo intrigas contra el mismo Libertador Simón Bolívar.

Por su origen mestizo, siempre fue considerado como un "pardo" y él mismo así se identificaba, a pesar de tener piel blanca y ojos azules.

Consideraba a los mestizos como "los verdaderos ciudadanos del nuevo continente" y se negó a matar a enemigos criollos e indios, aunque no tenía piedad con los europeos.

Durante casi 5 años, Simón Bolívar recibió quejas por el comportamiento "subersivo" del para entonces ya General en Jefe Manuel Piar, que eran compensadas por sus victorias militares, pero su paciencia se agotó el 5 de agosto de 1817, cuando firmó un manifiesto contra él por su reiterada conducta insubordinada.

Tras negarse a presentarse ante el Jefe Supremo del Ejército, es capturado el 27 de septiembre en Aragua de Barcelona y el 14 de octubre se le hizo Consejo de Guerra en Angostura del Orinoco, donde fue acusado de insubordinación a la Suprema Autoridad, conspirador contra el orden y tranquilidad pública y desertor y sedicioso.

El 16 de octubre fue fusilado frente a la pared occidental de la Catedral de Angostura del Orinoco (Ciudad Bolívar), en un acto que el mismo Libertador Simón Bolívar consideró uno de los días más aciagos de su vida.

200 años después de su muerte, sus errores humanos quedaron en el olvido y trascendió únicamente su papel en la batalla que le dio un vuelco positivo a la campaña de guerra, que a la postre llevó a liberar a cinco naciones del yugo español.

Su muerte también permitió asegurar la disciplina en las filas patriotas y reforzar la autoridad del Libertador, quien a la postre sería Presidente de la Gran Colombia y uno de los líderes políticos más importantes a nivel mundial en el siglo XIX, cuyo pensamiento perdura hoy a través de la Revolución Bolivariana.

AVN

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