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   República Bolivariana de Venezuela
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Fundación para el Desarrollo Cultural del Estado Vargas
Diablos de Naiguatá: Festividades de Corpus Christi

SECCIÓN / Fundación para el Desarrollo Cultural del Estado Vargas



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Los Diablos danzantes de Naiguatá: Al este del estado Vargas; región centro costera de Venezuela, allí en la población de Naiguatá, se lleva a cabo durante el año las más variadas fiestas tradicionales, que se realizan en su mayoría en honor a una santidad, todos estos festejos fueron legados de los primeros habitantes de esa región, otras celebraciones, al igual que éstas, son producto del mestizaje racial y cultural. Éstas festividades se fueron nutriendo de la multiplicidad cultural de otras tierras, muchas de esas festividades fueron traídas de Europa; fundamentalmente de España como consecuencia de la incursión de los españoles en tierras americanas, hechos acontecidos en la última década del siglo XV mediante la invasión extranjera que dio paso a la colonización y apropiación de tierras. África también fue un factor que aportó un producto esencial con la llegada de sus habitantes, esclavos que fueron trasladados a estas tierras para realizar tareas pesadas y agotadoras en las haciendas de los españoles, y por último y sin ninguna duda, el aporte de nuestra raza aborigen y los elementos autóctonos de la zona. Todo éste torbellino de culturas se unificaron de manera fascinante para permitir lo que hoy en día podemos apreciar, incluso, son muchas las ocasiones que participamos de ellas, como simples espectadores o como genuinos actores inmersos y contagiados del fervor de los lugareños. No hay otra igual, es la cultura popular de Naiguatá.

Dentro de las distintas manifestaciones culturales que existen en Naiguatá, hay una que predomina durante dos días en esa población, es la fiesta más importante de la Iglesia después del Domingo de Resurrección, es el jueves de Corpus Christi que va acompañado de su respectiva víspera, que es el miércoles antes de Corpus; fecha movible en el calendario católico. En esta celebración mágico-religiosa, la manifestación tradicional es representada por el baile de los Diablos Danzantes de Naiguatá quienes rinden culto al Santísimo Sacramento del Altar, así lo manifiesta José Alfredo Pérez; integrante de la manifestación cultural y habitante de esa población, quien nos dice además que en esos dos días las calles de Naiguatá se llenan de múltiples colores, los mismos colores que cubren al danzante de pie a cabeza, esos colores que están impregnados en la vestimenta y en la máscara de cada uno de esos danzantes, al mismo tiempo danzan acompañados de una sonora y rítmica percusión que produce "la caja" (tambor), al unísono con las campanas que cuelgan en la cintura de los danzantes quienes recorren toda la población luego de realizar sus ceremonias al frente de la Iglesia, todo el recorrido lo realizan danzando al llamado de "la caja", "bailan al son que le toquen". Esta cadena de sucesos y elementos produce un sonido único que identifica a distancia la presencia de los Diablos Danzantes de Naiguatá en todas esas calles.

Todo este gran evento comienza semanas previas a la celebración de Corpus Christi, la parte religiosa está a cargo de la Sociedad del Santísimo Sacramento de Naiguatá y la Parroquia; con el Sacerdote al frente de la organización y, en la parte tradicional, la Sociedad de Diablos Danzantes de Naiguatá a través de su Junta Directiva y el Comité Organizador, comité que lo integran en su mayoría los amigos y colaboradores de la manifestación; sean ellos particulares o institucionales. Los preparativos de los Diablos Danzantes de Naiguatá para su celebración, se inicia con la elaboración de las máscaras y vestimentas. La confección de las máscaras cuenta con tres fases. El primer paso, hacer un armazón de alambre con la figura del animal que, con antelación, ha escogido el artesano para fabricarla. Éstas figuras pueden ser del mundo marino, también aves o animales de corral, o terminan elaborándolo con señas particulares de cada uno para formar híbridos de éstas especies que culminan siendo formas zoomorfas que impactan a todos sus observadores, a propios y visitantes. Esta armazón de alambre que referimos al principio cuenta con dos protuberancias en forma de cachos que al unir sus dos puntas forman un aro. El segundo paso, es cubrir todo ese esqueleto metalizado con una primera capa de papel periódico, hacerle los ojos y la dentadura, luego al secar se le aplica una segunda capa con papel blanco que permitirá un acabado liso y facilitará un trazado fácil a los pinceles, todo esto se lleva a cabo con un pegamento preparado de almidón o una mezcla que es utilizada para fijar papel tapiz.

El tercer y último paso, es pintar lo que va a hacer la máscara del danzante, la pintura debe ser preferiblemente en esmalte que además de darle brillo en el acabado minimiza su deterioro inmediato si se utilizará bajo la lluvia, claro, sólo si esto ocurriera al momento de usarla. Sobre la superficie de la máscara se plasman líneas, círculos, figuras y rayas, todas de diversos colores. La máscara cuenta con un orificio para que el danzante cubra su rostro en momentos que debe colocársela en la cabeza, además posee un manto llamado "saco" adherido a la máscara con hilo fuerte, éste implemento de tela lo usan para cubrirse el rostro mientras ejecutan la danza sujetando al mismo tiempo la máscara pues, en su interior se encuentra un "agarradero" hecho de madera para sujetarla con la mano mientras realiza diferentes movimientos con ella. En el aro, donde se unen los cachos, se ata una cantidad ilimitada de cintas de distintos colores las cuales cumplen su cometido al momento de realizar rituales durante la danza. La vestimenta consta de un pantalón largo y una camisa manga larga, ambas piezas de color blanco que servirán de fondo para plasmar con pintura para tela u otro tipo de tintura círculos, rayas y cruces de distintos colores, en forma asimétrica o contrapuesta, algunos agregan figuras o imágenes religiosas como complemento en su camisa.

El resto de la indumentaria del danzante está compuesta por: crucifijos, campanario y alpargatas. Crucifijos y medallas con imágenes religiosas son colocadas de manera "cruzada" como elementos de protección en el torso del participante, van colgadas en el pecho y en ambos costados; algunos agregan en la espalda una medalla más, todos estos se colocan luego de sus respectivas oraciones. El campanario que produce sonidos durante la danza, no es otra cosa que fijar a la cintura varias campanas que cuelguen, todas atadas en un cinturón o una cuerda que la asemeje y que a la final impactan entre sí, esto producirá el sonido esperado. Por último, las alpargatas, es el calzado que utiliza el Diablo Danzante, a las que le agregan una cruz en cada pieza también como protección por desafiar al verdadero diablo cuando se le imita.

Para la fecha de la festividad de Corpus Christi, cada danzante debe contar con su traje e implementos ya terminados. En la víspera, el miércoles, cada uno debe dirigirse a media mañana hacia la parte más alta de la población, el Cerro Colorado, vestirse en ese lugar y esperar el llamado de la "caja", que será ejecutada por un integrante de los diablos con la vestimenta de la Cofradía pero que no contará con campanario ni máscara, sólo el instrumento de percusión. El cajero, que se encontrará en la Plaza Bolívar y en los alrededores de la Iglesia de Pueblo Arriba, hará el llamado con el toque inicial en el mismo momento que repiquen las campanas, anunciando así las doce del medio día, la hora exacta para iniciar esta actividad. En ese momento y al escuchar el toque de llamado, todos los diablos emprenden la bajada del cerro para acudir al sitio donde se encuentra el cajero, al llegar al lugar y para rendir culto, se ubicarán al frente de la Iglesia que siempre permanecerá con las puertas cerradas. Allí comienzan con la ceremonia, la mayoría de los participantes lo hace por promesa, aun así, todos se colocan de rodillas a las puertas de la Iglesia a orar y cumplir la petición hecha al Santísimo Sacramento del Altar, el cajero que los acompaña a un lado de esa puerta, suena la "caja" para que se vayan incorporando por grupos y de esta manera todos tengan la oportunidad de arrodillarse y orar frete a la Iglesia. Un grupo de danzantes opta por hacer una penitencia caminando de rodillas desde La Cruz hasta la Iglesia, es un trayecto que cubre unos treinta metros de recorrido, al culminar este ritual se disponen a recibir a los nuevos danzantes, ellos, "los nuevos", se colocan arrodillados en plena calle y frente a la Iglesia formando un círculo, el resto danza a su alrededor pasando las cintas de sus máscaras sobre sus cabezas, a esta ceremonia se le denomina "el bautizo".


Cumplido todo el ritual, se disponen a recorrer las principales calles del pueblo de Naiguatá, durante su recorrido visitan en homenaje las viviendas de familiares de danzantes fallecidos o las casas de algunos Diablos Mayores que aun participan en la manifestación. En cada parada, los más diestros, muestran su agilidad al danzar ejecutando el baile del vaso o el baile del huevo, también en su paso por el cementerio realizan una ceremonia en la puerta, lugar donde descansan los danzantes que ya se fueron, antes de caer la tarde ya han cumplido su cometido en el día de la víspera.

A las seis de la mañana en el día de Corpus Christi, se escucha el sonido de los fuegos artificiales anunciando el amanecer del día esperado, aproximadamente a las nueve y treinta de la mañana son los últimos detalles y preparativos en la Iglesia para iniciar la Misa Solemne en honor al Santísimo Sacramento. A las diez, devotos y feligreses se congregan en la Iglesia para escuchar la palabra y el mensaje de éste día a cargo del Obispo o el Párroco. A diferencia del día miércoles, donde los danzantes se reunen en un mismo lugar para acudir como un solo grupo hasta la iglesia, éste día, el jueves, cada quien decide el lugar de partida, como dice la tradición: ese día "el diablo anda suelto", los danzantes andan sueltos y salen de cualquier sitio. El cajero, igual que el día anterior, permanece en los alrededores de la Iglesia pero esta vez, debe esperar que culminen los oficios religiosos y cierren las puertas del templo para hacer el llamado con la "caja" y de esta manera los danzantes comiencen a reunirse frente a la iglesia e inicien sus ceremonias, que en definitiva cumplen las mismas pautas del día anterior, solo que más temprano y luego que el sacerdote de por concluida la misa solemne.

Mientras los Diablos Danzantes de Naiguatá recorren las calles del poblado, podemos apreciar los preparativos de los altares que serán levantados para recibir en la noche la procesión con la presencia de la custodia que reperesnta al Santísimo Sacramento. A las seis de la tarde, reunidos en la Iglesia la feligresía y los grupos apostolados de la parroquia, inician con el Párroco la procesión, quien llevará en sus manos la custodia del Santísimo Sacramento y de esta forma visitar los siete altares ubicados en distintos lugares de la ruta de la procesión. Cumpliendo con la tradición, los Diablos Danzantes de Naiguatá jamás darán el frente a ninguna figura de la Iglesia, sea ésta el sacerdote, la custodia con el Cuerpo de Cristo o la Iglesia con las puertas abiertas, por eso ellos permanecerán resagados y distantes de la procesión.


El primer altar por visitar está organizado por la Sociedad del Santísimo Sacramento de Naiguatá, luego que el sacerdote bendice con la custodia cada uno de los siete altares que han sido adornados para éste día y ubicados en distintos lugares de la población, el cajero espera que todas las personas que participan en la procesión se hayan distanciado junto con el sacerdote para hacer el llamado con la "caja" a los danzantes y se presenten ante el altar que acaba de ser bendecido, llegan danzando al altar y al pasar sus máscaras al frente de éste, sus cintas hacen contacto con el altar y de esa manera van absorbiendo esa bendición que posee, por esta razón se dice que las cintas de los Diablos de Naiguatá están benditas. Luego de cumplir con el recorrido, al llegar de regreso a la Iglesia, el Párroco proceder a guardar la custodia dentro de la iglesia, señal que indica que la procesión a finalizado, los Diablos Danzantes de Naiguatá realizan frente al templo su última danza por este año, que como siempre deberá permanecer cerrado. Todos los danzantes bailan hasta agotar el último aliento que les queda y así despedirse hasta el próximo año.


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Fecha: 24/05/2010


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