Por: Rodolfo Sánchez Mena
Enrique Peña Nieto confirmó en el segundo debate su delantera sobre Andrés Manuel López Obrador, AMLO y Josefina Vázquez Mota, JVM. En ambos casos, el segundo encuentro fue su última oportunidad para lograr conquistar una posición más cercana al triunfador del debate, Peña Nieto.
El resultado favorable al candidato del PRI augura que la guerra de lodo se intensificará y las movilizaciones llegarán a un punto de conflicto. Toda vez que estas elecciones no son de trámite. Estas elecciones se dirigen a la consolidación de un grupo político hegemónico. Por eso, la competencia y los ánimos encendidos.
Un punto fino del triunfo de Peña Nieto en el segundo debate, es confirmar la mayoría de diputados y senadores en el Congreso del PRI. En Aguascalientes, recién gobernada por el PAN, la formula de mayoría al senado del PRI avanza hacia su victoria. A su vez el PRI ganará gobiernos estatales representativos del PAN, Jalisco, Guanajuato y Morelos.
La forma de medición para confirmar la mayoría en el Congreso de los candidatos del PRI, es relacionar el desempeño de los otros tres aspirantes en el segundo debate. El efecto Peña Nieto atraerá los votos de otros partidos y los desfondará en sus formulas de diputados y senadores. No se descartan gobiernos panistas volcados a favor del PRI, por efecto de negociaciones así como de perredistas.
A mediados de semana, las encuestas confirmarán el afianzamiento de Peña Nieto en la carrera presidencial, como el seguro vencedor del 1° de julio, frente a sus adversarios, AMLO-JVM. La ampliación de la audiencia, con la apertura de dos canales a la trasmisión del segundo debate, aportará nuevos elementos de análisis sobre la incorporación de grupos sociales que se habían mantenido al margen de las campañas y seguramente aportarán su sufragio, aunque se manifiesten apartidistas, como algunos grupos estudiantiles.
Por nuestra parte, analizaremos la estrategia de los participantes; como se definió esta estrategia en función de los cambios en el ambiente político y sobre todo por el tono agresivo de salida en busca de un mejor posicionamiento.
Los cuatro candidatos se presentaron con el propósito de conservar su voto y tratar de atraer el voto útil, como lo manifestaron los candidatos del PAN-Morena, para que les “alcance” su votación y los coloque cerca de Peña Nieto. En el caso específico del candidato del PRI, Peña Nieto, además de conservar el voto de los sectores productivos mayoritarios del país, atraer otros grupos sociales con el compromiso de que sean ellos quienes ganen con un mayor valor por su trabajo.
Josefina, hay que decirlo suma un nuevo desastre a la cadena de errores y fracasos de su campaña, para cerrar con una estrategia de desaciertos monumental. Josefina, agobiada por el desgaste sufrido, se presentó a pelear con todos sin lograr que su propuesta se elevara por encima del primer debate. El resultado, si no pudo contra López obrador o contra Quadri menos contra Peña Nieto y su calidad de propuesta quedó por los suelos.
Quienes aspiraban ganar el debate y así colocarse en la perspectiva de triunfar en las presidenciales, esperaban un error garrafal cometido por Peña Nieto durante el debate que lo desfondara. Lejos de ello, la madurez y la confianza lograda de Peña Nieto, presentaron una imagen de solidez y de firmeza en el mensaje dirigido a los millones de simpatizantes y de electores confirmados de Peña Nieto.
Los seguidores de López Obrador esperaban un mejor desempeño. Más agresivo contra Peña Nieto, para acercarse más al puntero. Pero los efectos contraproducentes de la radicalización de grupos estudiantiles identificados con AMLO, han sido un factor de alejamiento de sectores moderados.
Situación que obligó a AMLO a portarse “bien” con Peña Nieto, para no mostrarse radicalizado y fuera de control, ante el priista que le supera no solo en imagen televisiva como lo acusa López Obrador, sino fundamentalmente con la fuerza política para ofrendarle una nueva derrota.
Los pronunciamientos de AMLO en favor de actos post electorales de protesta si no le gana a Peña Nieto, también fueron un factor de contención a manifestarse con dureza en el debate, para no perder fuerzas que lo apoyan dentro de los causes de una competencia democrática.
A su vez, en el PAN las versiones de preparativos para organizar la “resistencia civil”, ante el triunfo inexorable de Peña Nieto, configura un escenario de alianza PAN-PRD de protestas electorales.
En el caso del PAN, la convocatoria a la resistencia civil tiene como propósito hacer frente a una derrota catastrófica e impedir que el PAN prácticamente se extinga. En el caso de AMLO, su propósito es conducir a Morena como la base de un nuevo partido que le sirva para la tercera campaña de AMLO.
En síntesis, el segundo debate confirmó a esta herramienta como un instrumento de evaluación de los ciudadanos de las propuestas que los candidatos presentan a los electores. Fundamentalmente, corroboró que si bien un debate no gana la elección si despierta cada vez más el interés de mejorar su formato e introducir otros temas que quedaron fuera y en próximas contiendas serán obligatorios incluirlos, inclusive regular la medición de sus resultados.
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