Una manifestación de israelíes contra la inmigración ilegal degeneró en actos de violencia racista en Tel Aviv y desencadenó este jueves una fuerte polémica sobre la presencia en Israel de unos 60 mil clandestinos, en su mayoría sudaneses y eritreos.
En la noche del miércoles, unos mil israelíes se manifestaron en el barrio desfavorecido de HaTikva, en el sur de Tel Aviv, gritando “¡los sudaneses a Sudán!” o “¡fuera los negros!”, y criticando a las “buenas conciencias izquierdistas” que defienden a esos extranjeros.
Atacaron y saquearon tiendas regentadas por africanos y apedrearon automóviles en los que viajaban inmigrantes, indicó el portavoz de la policía, Micky Rosenfeld.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, condenó la violencia, pero prometió que su gobierno empezará a expulsar “pronto” a los inmigrantes ilegales.
“Hay un 70% menos de negros esta mañana”, exclamó el propietario de una pequeña tienda de ropa, que prefirió mantener el anonimato.
El ministro del Interior Elie Yishai, jefe del partido religioso sefardita Shass, dijo que la solución sería “poner a esos ilegales detrás de los barrotes”.
“Hay que meterlos en centros de detención y retención, y luego mandarlos a sus países, ya que vienen a quitarle el trabajo a los israelíes y hay que preservar el carácter judío del Estado de Israel”, declaró.
Prensa Yvke Mundial/ Agencias