Por: Jorge Aniceto Molinari
Soy conciente que mis afirmaciones chocan con el pensamiento que hoy predomina en la sociedad.
Una vez más y por si las moscas: no me interesa ganar un debate, ello nada importa y es bueno que así sea.
Afirmo que el agostamiento de la tasa de ganancia tomada como lo que es: un índice que mide para el capitalismo tomado globalmente su rendimiento, fija un límite definitivo para este modo de producción. Alguien me retrucó: “en la zona franca X hay un tipo de producción que está produciendo una tasa muy superior a la media”. Si claro, es así y se podrían acumular muchos ejemplos. Ahora hay que acordar que también estos ejemplos agostan la tasa general, restándole oportunidades al resto, aunque también podrían poner ejemplos donde la tasa es nula o negativa.
Hay una respuesta peor: “el capitalismo algo va a inventar”. Para esto no tengo respuesta y el consejo es: “ponte a rezar hermano”.
Hay un elemento más: la guerra hoy y ahora, tampoco desahoga al sistema y solo significa destrucción sin posibilidades de reanimar la economía y el uso de las armas atómicas la destrucción de lo que la humanidad ha acumulado al día de hoy. Es un desahogo circunstancial para los sectores económicos directamente vinculados.
Los círculos capitalistas son cada vez más concientes de esto y viven el hoy: preocupados o derrochando como si fuera la fiesta final; ya comienzan a sentir que el modo de producción no les garantiza un mañana. Hay de todos modos un grupo selecto de economistas prestigiosos (más de un premio Nobel) que tienen recetas para un capitalismo equilibrado y honesto. Para ellos también existe la utopía. Su límite de especulaciones también se termina.
Por eso la necesidad en el plano de toda la humanidad de instrumentar preservando el aparato productivo, la muerte en paz de este modo de producción.
Para eso manejo dos reformas sustanciales: un signo monetario único y universal, y establecer que los presupuestos necesarios para los fines sociales fueran sobre la base de un impuesto a la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y a los sistemas actuales de impuestos al consumo y al trabajo.
Alguien me diría: ¿pero esto que propones no es el fin del capitalismo?, ¿no es la expropiación de los expropiadores?- De acuerdo, pero convengamos que si la humanidad logra salvar la eventualidad de una guerra con armas nucleares esto que propongo supone el fin de la predominancia del modo de producción capitalista. Habilita a la sociedad toda a caminar por un nuevo camino en beneficio de todos, tener recursos no para reinvertir ganando más que es la esencia del capitalismo sino la posibilidad de planificar a lo largo y ancho de todo el planeta, lo que la humanidad necesite para su desarrollo, que es en definitiva la esencia del socialismo.
Hasta ahora el socialismo que conocemos vulgarmente no es otra cosa que capitalismo de Estado. Esto de lo que estamos hablando supone planificar no en competencia sino tomando lo que el capitalismo ha brindado como desarrollo. Hoy la humanidad posee conocimientos que aplicados socialmente serán de un enorme valor.
Cuando afirmé que el neoliberalismo había realizado una revolución pasando los mandos nacionales del sistema (los gobiernos de los países desarrollados eran el estado mayor gerencial) a sus mandos multinacionales, actuando sobre los Estados a los que han sometido a sus fines. Eligen, o en algunos casos avalan sus gobiernos, determinan sus ministros, establecen sus papeles, pero en definitiva donde, como, cuando, se invierte; parte de directivas que ejecutan organismos que están muy lejos de la democracia económica y de las necesidades de la gente.
Para esta fase neoliberal del imperialismo, los límites nacionales juegan a su favor o no juegan, de ahí el derrumbe de toda la seguridad social, de todas las coberturas que las luchas sociales habían logrado. Se produce donde sea y como sea. Su economía abarca los limites del planeta. La tasa de ganancia es su objetivo, como se dijo aquí en el Uruguay en algún momento:”rentabilidad o muerte”
Hay un límite más complicado: el subjetivo. Se que las ideas se validan cuando son tomadas por la sociedad. Hoy las ideas que se corresponden al modo de producción predominante están como el sistema llegando a su límite. Las nuevas cuestan nacer y no hay un manual que diga como va a suceder. Hoy la ubicación política de los distintos movimientos, sociales, políticos, sindicales, no significan nada, si su visión no se agranda a la compresión de los limites a los cuales está llegando la humanidad.
A mi me está ocurriendo –modestia aparte– lo que aquel joven que vio al rey desnudo, y dijo: “el rey está desnudo”. A todos se les había dicho que tenía un traje maravilloso y que salvo que estuvieran en pecado lo verían. Todos decían ver el traje, pero bastó que un joven dijera su verdad para que se derrumbara la mentira.
De los líderes mundiales, Fidel Castro ha sido claro y contundente en expresar los peligros que hoy corre la humanidad, tal vez quede aún en el debe el afirmar las medidas necesarias para superar esta etapa. Cuba por otra parte está en una etapa de instrumentación impositiva para la contribución al Estado, de todos los sectores que ha venido incorporando a una economía independiente. Vicisitudes de un país que es ejemplo en el mundo por la instrumentación de la salud y la enseñanza.
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