Por: Ramiro Meneses
Entrevistador: Señor Capriles, a usted se le acusa de haber invadido en abril de 2002 la embajada de Cuba en Caracas, ¿es eso cierto?
Capriles: Eso es totalmente falso. Esa es una patraña calumniosa inventada por las columnas mediáticas del régimen chavista para intentar descalificarme ante mis seguidores y ante el mundo democrático. En esa fecha, gentilmente yo, porque ese es mi talante y mi forma natural de ser, fui a hacer una visita de cortesía al embajador cubano y generosamente le ofrecí todas las garantías de seguridad para su sede diplomática. Eso fue lo que hice, y gracias a esa acción mía, tan oportuna, tan humana y tan piadosa, los diplomáticos cubanos no tuvieron que comerse ni las alfombras, ni las sillas, ni beberse sus orines, como aspiraban algunos ilustres, respetables y compasivos ciudadanos que apoyaban mi gestión como alcalde del municipio Baruta.
Entrevistador: Como usted sabe, señor Capriles, el presidente Chávez ha señalado que la oposición venezolana dio un golpe de estado contra su gobierno el 11 de abril de 2002, ¿qué opina usted al respecto, hubo o no hubo golpe de estado?
Capriles: Mire, esa es otra de las infames infamias inventada por Chávez en contra de los auténticos factores democráticos de mi país. Lo que en realidad sucedió ese día fue que en Venezuela se produjo un vacío de poder, cosa que fue reconocida por el Tribunal Supremo de Justicia, y entonces, ante la posibilidad de que se generara un estado total de anarquía en el país, el señor Pedro Carmona Estanga, un hombre muy simpático, amable y carismático, como yo, pero no tanto como yo, pero muy cómico él, y que era en ese entonces presidente de nuestra muy querida Fedecámaras, en un acto de valor incomparable y de sacrificio encomiable, y preñado de buenas intenciones, decidió juramentarse como presidente de la república para salvarla del caos en que la había sumido la locura chavista. En realidad eso fue lo que pasó. Pero los medios de propaganda del régimen lo han desvirtuado todo hasta el punto de hacer creer a muchos incautos que nosotros dimos un golpe de estado en abril de 2002.
Entrevistador: Muy bien, señor Capriles, ¿de resultar electo presidente el 7 de octubre de este año cuál sería su primera medida?
Capriles: En verdad tengo muchas ideas, muy brillantes todas, como son todas mis ideas, modestia aparte, para sacar del abismo a mi país (que también puede ser el suyo, si usted quiere, pues se lo puedo vender a buen precio, jajajajaja, eso es una broma, es uno de mis más graciosos chistes, jajajajaja). Pero tengo decidida una decisión muy importante (es decir, very important): lo primero que haré cuando sea investido como presidente de Venezuela, será emitir un decreto, ya lo tengo redactado por mí mismo, es decir, de mi propio puño y letra, de mi mano derecha, porque con la izquierda no quiero nada; sería el primero, es decir el número uno; en ese decreto decretaría:
Primero: Se suspende la suspensión de la concesión de Radio Caracas Televisión.
Segundo: Se suspende el nombre 13 de abril, el cual se denominará en lo adelante 12+1 de abril, y queda terminantemente prohibido celebrar o conmemorar nada en esa fecha.
Tercero: Se suspende recordar, es decir, queda prohibido recordar cualquier hecho, suceso o acontecimiento ocurrido el día 12+1 de abril de 2002.
Cuarto: Se suspenden las misiones; la única misión que podrá existir en el país será la Misión Militar Norteamericana, la cual tendrá oficinas y asesores militares en cada una de nuestras guarniciones y cuarteles, ya sean militares o policiales.
Quinto: Se suspende la octava estrella en nuestra bandera nacional y el caballito blanco del escudo nacional volverá a correr hacia la derecha.
Sexto: Se suspende la regaladera de plata a la chusma, a los patasenelsuelo, desdentados y lumpenproletarios. Queda suspendido hasta nuevo aviso el pago de pensiones, jubilaciones, becas y subsidios destinados a los prenombrados.
Séptimo: Se suspende la regaladera de petróleo a Cuba, demás islas caribeñas y a cualesquier otro país que esté recibiendo petróleo de PDVSA y que no pague sus facturas en dólares constantes y sonantes.